
Centenario de la inauguración de la Casa de Correos de Zaragoza
Con motivo del Centenario de la inauguración de la Casa de Correos de Zaragoza, se ha realizado un ciclo de conferencias en el que se ha explicado con detalle todas las características del edificio y cómo se llegó a su construcción.
Se trata de un edificio neomudéjar, con detalles barrocos y renacentistas, construido a principios del siglo XX. Su arquitectura combina el ladrillo entrelazado y la cerámica vidriada con amplios ventanales enrejados semicirculares y cabezas de león doradas que conforman las bocas de los buzones en una ciudad que tiene a este felino como una de sus señas de identidad desde la Edad Media. Las primeras evidencias documentales de esta simbología se sitúan en el siglo XIII y su contexto se vincula con la conquista de la ciudad por Alfonso I el Batallador en 1118 y con la presencia de Alfonso VII, quien, tras la muerte del Batallador, reclamó sus derechos sobre el territorio aragonés. Todo ello contribuyó a consolidar la figura del león rampante como representación del honor regio del Regnum Caesaraugustanum. Y así se han hecho populares los buzones de león de la Casa de Correos de Zaragoza
El edificio fue proyectado por el arquitecto Antonio Rubio, en cuya obra destaca especialmente por la incorporación de elementos mudéjares en la fachada y que encuentran continuidad en el interior. El inmueble se convirtió en la Oficina Central de Correos de Zaragoza, a la que se accede mediante una escalinata que conduce a las ventanillas destinadas al servicio público. El conjunto se articula alrededor de un patio central que recuerda, en muchos aspectos, a los patios renacentistas, bajo la luz de un lucernario adornado por los emblemas de Correos.
La Casa se inauguró el día del Pilar, el 12 de octubre de 1926, diez años después de que la Virgen del Pilar fuera coronada como patrona de Correos.
Como cierre del ciclo de conferencias programadas del centenario, el pasado 16 de septiembre, el Académico de Número de la RAHFHP, don Alejandro Abadía París, disertó sobre “Zaragoza en la historia postal española”, realizando un recorrido por la evolución del correo desde épocas medievales, a través de las cartas reales servidas a caballo, hasta las huelgas militarizadas de la década de 1920.
Entre diligencias, posadas —que en Aragón reciben también el nombre de ventas—, marcas postales y hasta cartas endemoniadas, la conferencia ofreció durante una hora un recorrido visual por la historia postal de Zaragoza, donde estuvieron presentes en el recuerdo personajes como los directores generales de la época don Emilio Ortuño y don José Francos, así como la destacada figura de don Manuel Vicente Tutor, subdirector general.
El acto tuvo lugar en una sala acondicionada provisionalmente como museo postal, donde pudieron contemplarse, entre otras piezas, el manto de la Virgen del Pilar, donado por Correos y recientemente restaurado, que lucirá en la basílica-catedral cada 9 de octubre sobre el pilar de la Virgen, así como el estandarte postal, bordado en seda y oro, que participaba en el Rosario de Cristal y que también ha sido restaurado.
Como contrapunto a esta mirada al pasado, el académico planteó un reto de futuro: recuperar para la ciudad el liderazgo en las comunicaciones postales y promover la creación de un museo postal con la aspiración no solo de ser el más grande, sino también el mejor de sus características.

Sr. Abadía durante su intervención

Sr. Abadía